Lo que parecía una jornada rutinaria para un grupo de recicladores en la vía Perimetral Sur de Pasaje se transformó en una pesadilla al abrir varias fundas plásticas abandonadas cerca del motel Ilusiones. El hedor que emanaba de la maleza, junto a una plantación bananera, alertó a los trabajadores, quienes al revisar el contenido descubrieron los restos humanos en avanzado estado de putrefacción. La respuesta de las unidades de Criminalística y la Dinased fue inmediata, bloqueando el tránsito en la zona con patrullas y vehículos particulares para preservar cualquier indicio biológico que permitiera rastrear el vehículo desde el cual, se presume, fueron arrojados los restos bajo la oscuridad de la noche.
El rastro perdido en la «Zona Rosa» de Ponce Enríquez
Las víctimas, identificadas como Christopher Jeampierre Quizhpe Balarezo (26), Richard Bladimir Vivanco Sangurima (33) y Ronny Samuel Peña Guzmán (30), desaparecieron tras ser vistos por última vez en el sector de los night clubs del cantón Camilo Ponce Enríquez. Según los informes de la Fiscalía de Azuay, los tres amigos se movilizaban en un Toyota Tercel de color rosado, automotor que hasta el cierre de esta edición no ha sido localizado. A pesar de que sus nombres fueron incluidos en el programa de búsqueda de la Policía Nacional y se habilitó la línea 1800-DELITO, la esperanza de hallarlos con vida se desvaneció la tarde de este miércoles cuando sus allegados, entre lágrimas y escenas de dolor, reconocieron sus rasgos y tatuajes faciales distintivos en la morgue local.

«La crueldad con la que operan estos grupos busca enviar un mensaje; el hallazgo en Pasaje de personas que desaparecieron en Ponce Enríquez confirma una ruta de violencia que atraviesa los límites provinciales», señaló un oficial de inteligencia involucrado en el caso.
Una zona de silencio y violencia sistemática
Este triple crimen no parece ser un hecho aislado, sino parte de una dinámica de violencia que azota la frontera entre Azuay y El Oro. La zona de Ponce Enríquez, conocida por su intensa actividad minera, se ha vuelto un punto crítico donde las desapariciones forzadas suelen terminar con hallazgos macabros en provincias vecinas. Un patrón similar se registró hace apenas dos meses con los mellizos Pacheco Bautista, cuyos cuerpos aparecieron en El Guabo tras ser raptados en circunstancias casi idénticas. Las autoridades investigan si estas ejecuciones están relacionadas con la extorsión en centros nocturnos o el control territorial de las rutas de transporte, mientras la ciudadanía de Pasaje exige una militarización real de las vías perimetrales para frenar el abandono de cadáveres en sus bananeras.
Incertidumbre por los cuerpos y el paradero del vehículo
Pese al reconocimiento de las extremidades cefálicas, el caso está lejos de cerrarse. La Policía Nacional mantiene operativos activos en el sector de Río Bonito y zonas rurales aledañas para localizar los troncos y extremidades restantes de los fallecidos. Existe la sospecha de que los cuerpos podrían haber sido desmembrados para dificultar la recolección de pruebas o que fueron lanzados en canales de riego, táctica común utilizada por las mafias locales. Los familiares, que ya han formalizado la denuncia, esperan que las investigaciones permitan dar con los responsables de este acto que ha conmocionado a toda la provincia de El Oro.