La firma de este documento en el marco de la Conferencia Anticarteles de las Américas representa un giro hacia una cooperación militar más directa y agresiva. El Secretario Pete Hegseth subrayó que la amenaza de los cárteles ya no debe verse únicamente como un problema de seguridad pública o policial, sino como una amenaza a la soberanía nacional de los países de la región.
Puntos clave de la Declaración
La Declaración de Seguridad Conjunta establece una hoja de ruta con tres pilares fundamentales:
- Intercambio de Inteligencia en Tiempo Real: Creación de una red de datos compartida entre las fuerzas armadas de los países firmantes para monitorear rutas terrestres, marítimas y aéreas.
- Operaciones Conjuntas Transfronterizas: Protocolos para la ejecución de ejercicios y misiones coordinadas que permitan neutralizar células criminales que operan en los límites binacionales.
- Ataque a las Finanzas Criminales: Un compromiso para rastrear y congelar activos provenientes del tráfico de sustancias ilícitas mediante el uso de tecnología avanzada de vigilancia financiera.
Impacto en América Latina
Para los países latinoamericanos, especialmente aquellos en rutas críticas de tránsito como Ecuador, Colombia y México, esta firma sugiere un incremento en la presencia de asesoría técnica y recursos logísticos estadounidenses. Hegseth fue enfático al declarar que «la estabilidad de las Américas depende de la erradicación de estas organizaciones paramilitares disfrazadas de cárteles».
El acuerdo también contempla el fortalecimiento de las Fuerzas Especiales locales mediante programas de entrenamiento intensivo, buscando que cada nación sea capaz de enfrentar el poder de fuego de los grupos criminales con una ventaja táctica superior.