El tablero político internacional vive una sacudida sin precedentes. El exmandatario venezolano Nicolás Maduro, derrocado tras una operación militar de gran escala, comparece este lunes 5 de enero ante un tribunal federal de Nueva York, luego de ser capturado en Caracas durante una ofensiva ejecutada por Estados Unidos, país que asegura estar ahora “a cargo” del rumbo venezolano.
Maduro, de 63 años, enfrenta acusaciones por narcotráfico y terrorismo, cargos que también alcanzan a su esposa Cilia Flores y a miembros clave de su antiguo círculo de poder. Ambos fueron trasladados por la fuerza a territorio estadounidense tras ataques aéreos, comandos en tierra y un cerco naval que marcaron uno de los episodios más extremos en la historia reciente de América Latina. Actualmente permanece recluido en una cárcel de Brooklyn, a la espera de su primera audiencia judicial.

La nueva acusación presentada por fiscales federales incluye a su hijo “Nicolasito”, al exministro del Interior Diosdado Cabello y a un capo del narcotráfico prófugo, reforzando la tesis de que el antiguo poder venezolano operaba como una estructura criminal transnacional. Desde Washington, el presidente Donald Trump reiteró que Estados Unidos lidera el proceso de transición y que ya mantiene conversaciones con las nuevas autoridades venezolanas, encabezadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Mientras Maduro se enfrenta a la justicia estadounidense, el mundo observa con atención una crisis que combina intervención militar, reconfiguración del poder en Venezuela y una creciente tensión diplomática global.
Línea de tiempo | EN VIVO – 5 de enero de 2026
A primera hora del día, se confirmó que Nicolás Maduro y Cilia Flores serían presentados ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan. La audiencia quedó fijada para el mediodía (hora local), bajo la conducción del juez Alvin K. Hellerstein, magistrado con amplia trayectoria en casos de alto impacto internacional.
Minutos después, desde Washington, Donald Trump elevó el tono de su discurso y lanzó advertencias no solo contra Venezuela, sino también contra Colombia, Cuba e incluso Groenlandia, territorio que calificó como “estratégico” para la seguridad nacional de Estados Unidos, citando la presencia de intereses rusos y chinos en la región ártica.
Horas más tarde, China reaccionó con firmeza. Pekín expresó su “grave preocupación” por la captura de Maduro, exigió su liberación inmediata y advirtió que el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos representa un riesgo para la estabilidad de América Latina y el Caribe, insistiendo en el respeto a la soberanía venezolana.
Ya entrada la mañana, un convoy fuertemente escoltado llegó al tribunal de Manhattan. Maduro descendió con dificultad del vehículo, mientras un amplio despliegue policial mantenía cerradas las calles aledañas. Las imágenes marcaron el primer traslado público del exlíder venezolano ante la justicia estadounidense.
Casi en paralelo, desde Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez difundió un mensaje en el que llamó a Estados Unidos a abrir una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido y al respeto del derecho internacional, en un intento por reducir la tensión y proyectar estabilidad política.
La respuesta europea no tardó. El presidente francés Emmanuel Macron rechazó abiertamente el método utilizado para derrocar y capturar a Maduro, señalando que la acción estadounidense no cuenta con el respaldo de Francia y que contradice los principios del derecho internacional. Macron también sugirió que Edmundo González Urrutia debería tener un rol central en la transición venezolana.
Finalmente, Suiza anunció el bloqueo inmediato de activos vinculados a Nicolás Maduro y a personas asociadas a su entorno. Las autoridades suizas aclararon que la medida no afecta al actual gobierno interino y que los fondos, de comprobarse su origen ilícito, podrían destinarse en el futuro en beneficio del pueblo venezolano.