Desde este 1 de enero entró en vigencia el impuesto del 1 % a las remesas enviadas en efectivo desde Estados Unidos, una medida aprobada en julio del año pasado. La tasa se aplica a envíos realizados en efectivo, giros postales y cheques, pero no grava las transferencias digitales ni bancarias.
El analista económico Olmedo Farfán señaló que el impacto económico será perceptible, aunque no grave. Según explicó, considerando que los migrantes ecuatorianos envían entre 7.000 y 7.500 millones de dólares anuales, la retención por este impuesto representaría entre 70 y 75 millones de dólares, lo que podría reflejarse en una leve contracción del consumo.
De acuerdo con proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hasta finales de 2025 Ecuador habría recibido 7.916 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento del 21 % frente a 2024. Aunque las cifras oficiales del cierre del año aún no se han publicado, datos del Banco Central del Ecuador indican que en el primer semestre de 2025 ingresaron 2.838,2 millones de dólares desde Estados Unidos, un 31 % más que en el mismo periodo de 2024.
Farfán explicó que los migrantes cuentan con alternativas legales, como los canales digitales, para evitar el pago del impuesto, lo que no constituye evasión. A su criterio, la medida no tendrá efectos severos sobre la economía nacional, aunque sí podría sentirse en los hogares que dependen directamente de estos ingresos.
Un reportaje de la BBC, basado en datos del BID, señala que ocho de cada diez migrantes latinoamericanos envían dinero principalmente para cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda y transporte de sus familias en sus países de origen. Además, muchos asumen costos mayores, tanto a corto como a largo plazo, relacionados con atenciones médicas y educación de sus hijos.
Según el análisis, pese a la aplicación del nuevo impuesto, los migrantes no dejarán de apoyar a sus familiares, aunque se prevé que, al menos en un primer momento, los montos enviados podrían disminuir.
En Ecuador, las provincias de Guayas, Pichincha, Azuay y Cañar concentraron el 70,6 % del flujo de remesas recibido durante el primer trimestre del año, según cifras del Banco Central. Asimismo, un informe del BID destaca que Estados Unidos es la principal fuente de remesas para Ecuador, al representar el 67,8 % del total recibido.