Avances en el caso Naranjal: Autoridades confirman la identidad de las ocho víctimas halladas en Villanueva

Tras el hallazgo de ocho restos humanos en el recinto Villanueva durante la madrugada del 14 de febrero, la Policía Nacional y Criminalística confirmaron las identidades de los fallecidos. La mayoría de las víctimas procedían de Manabí y fueron abandonadas con mensajes de advertencia vinculados a la delincuencia organizada.

8 cabezas en naranjal 8 cabezas en naranjal

El Hallazgo en San Valentín

La madrugada del pasado 14 de febrero de 2026, un patrullaje preventivo de la Policía Nacional en la zona rural de Naranjal, provincia del Guayas, derivó en un hallazgo de extrema violencia. Alertados por una denuncia ciudadana sobre el presunto robo de un camión, los uniformados localizaron dos sacos de yute en el kilómetro 66, recinto Villanueva. En su interior se encontraban ocho cabezas humanas pertenecientes a hombres jóvenes.

Identificación y Perfil de las Víctimas

Luego de 48 horas de pericias técnicas, las autoridades lograron identificar a los fallecidos. El informe revela que el crimen tiene una fuerte conexión interprovincial, ya que siete de las víctimas residían en Manabí:

  • De Manta: Luis Zambrano Macías (22 años), Kelvin Mendoza Mero y Josué Romero Reyes.
  • De Portoviejo: Edisson Mera Macías, Segundo Víctor Mieles y los hermanos Cristopher Jean Quiroz Alcívar y Bryan Quiroz Alcívar.
  • De Guayas: Limber Romero Baren.

Según fuentes policiales, varios de los identificados registraban antecedentes penales, lo que refuerza la línea de investigación sobre un ajuste de cuentas.

Hipótesis: Guerra y «Limpieza»

En la escena del crimen se recolectaron panfletos con la frase “Prohibido robar”. Para la inteligencia policial, esto es una señal clara de una disputa territorial entre grupos de delincuencia organizada (GDO) que operan en el corredor Guayas-Manabí.

Las autoridades estiman que el múltiple asesinato ocurrió al menos 48 horas antes del hallazgo de los sacos, situando la fecha de ejecución alrededor del 12 de febrero. Los cuerpos restantes aún no han sido localizados, y se presume que el recinto Villanueva fue utilizado únicamente como punto de abandono para enviar un mensaje de intimidación.

Investigación sigue en curso.

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