La mañana de este martes 10 de marzo de 2026, el sector de La Garzota, en el norte de Guayaquil, fue escenario de una balacera que dejó como saldo dos presuntos delincuentes fallecidos. Según los informes preliminares de la Policía Nacional, el incidente se registró en los exteriores de una entidad financiera ubicada en una concurrida avenida de la zona. Un ciudadano, que acababa de realizar un retiro de una fuerte suma de dinero del banco, fue interceptado por al menos cuatro sujetos armados que se movilizaban en motocicletas.
Un patrullero que se encontraba realizando labores de vigilancia preventiva en el sector se percató del asalto en proceso. Al notar la presencia policial, los antisociales abrieron fuego contra los uniformados, quienes respondieron utilizando sus armas de dotación bajo el principio del uso legítimo de la fuerza. En el cruce de balas, dos de los sospechosos resultaron heridos de gravedad y fallecieron pocos minutos después en la calzada. El ciudadano víctima del intento de robo resultó ileso y fue puesto a buen recaudo por las autoridades. Los otros dos implicados lograron escapar en una de las motocicletas, por lo que se ha activado un operativo de búsqueda en las zonas aledañas.
Contexto de Seguridad: El auge de la modalidad ‘Sacapintas’
La modalidad de robo conocida como ‘sacapintas’ consiste en la identificación y seguimiento de víctimas que retiran grandes cantidades de dinero en efectivo de instituciones bancarias. Las bandas delictivas suelen operar con «campaneros» dentro de los bancos que avisan a los asaltantes en el exterior. A pesar de los esfuerzos de la Policía Nacional y las campañas que promueven el uso de transferencias electrónicas o el servicio de resguardo gratuito (‘Traslado de Valores’), este delito sigue siendo una amenaza constante en zonas comerciales de alta afluencia como La Garzota, la Alborada y el centro de Guayaquil.
Trayectoria y Respuesta: La Policía ante el crimen organizado
La reacción de la Policía Nacional en este caso refleja la política de «tolerancia cero» contra la delincuencia implementada bajo el actual estado de Conflicto Armado Interno. El uso legítimo de la fuerza ha sido un pilar fundamental en la estrategia gubernamental para retomar el control de las calles, brindando mayor respaldo legal a los uniformados que enfrentan a grupos criminales armados. La trayectoria reciente de la institución muestra un incremento en los operativos de impacto y la desarticulación de bandas dedicadas al robo de personas y unidades económicas en el Distrito Metropolitano de Guayaquil, aunque los desafíos en seguridad persisten.