La noche del lunes 25 de mayo, la rutina de Guayaquil se vio bruscamente interrumpida por la violencia criminal. Alrededor de las 21:00, en la concurrida intersección de la avenida Francisco de Orellana y Rodolfo Baquerizo Nazur, las balas apagaron la vida de un ciudadano ante la mirada atónita de decenas de conductores atrapados en el tráfico.
Emboscada en Luz Roja
La víctima se transportaba en una motocicleta junto a una mujer cuando sus verdugos, quienes también se movilizaban en moto, los alcanzaron. El cambio de luces del semáforo se convirtió en una trampa mortal.
“Algunos disparos se escucharon. Se trasladaban los dos, o sea, la víctima y las personas que dispararon, en moto. Les cogió la roja y ahí fue que le dispararon a él, al señor”, relató un testigo presencial del hecho.

De una Celebración a la Tragedia Familiar
Lo que debía ser un día de festejo terminó en una escena de dolor. Según las primeras indagaciones, el hombre regresaba de una reunión familiar antes de ser interceptado por los asesinos.
“Por versión del familiar, que se encontraban trasladándose de celebrando el cumpleaños del hermano hacia el domicilio, y aquí se produce el hecho violento. Es lo que tenemos, no hay más”, detalló un agente policial.
Caos Jurisdiccional y Procedimiento Forense
El crimen expuso una particularidad logística en la respuesta policial. Aunque los uniformados del Distrito Modelo fueron los primeros en llegar, la escena pertenecía técnicamente a la jurisdicción del Distrito Florida, cuyos agentes asumieron el procedimiento más tarde.
Para facilitar el levantamiento de indicios por parte de Criminalística y la Dinased, las autoridades cerraron temporalmente un tramo de la avenida Orellana. Pasada la medianoche, el cadáver fue trasladado al laboratorio de ciencias forenses para las pericias de ley.