Ayer comenzó oficialmente el Festival Internacional de Viña del Mar en el emblemático anfiteatro de la Quinta Vergara, con una ceremonia inaugural que puso el acento en la memoria musical latinoamericana.
El cantante Nico Ruiz abrió la noche con una sentida interpretación de El tiempo en las bastillas, himno del cantautor Fernando Ubiergo, marcando un tono solemne y nostálgico.
La emoción continuó cuando Cami (Camila Gallardo) subió al escenario para interpretar Si somos americanos, obra del histórico músico Rolando Alarcón, despertando aplausos y ovaciones del público.

Presentadores y jurado de alto nivel
La bienvenida oficial estuvo a cargo de Shayni Vargas y Walter Villela, quienes dieron inicio a una semana que promete grandes conciertos, competencias internacionales y espectáculos de humor.
Durante la gala también se presentó al jurado encargado de evaluar las distintas categorías del festival. Entre los nombres destacados figuran el periodista Juan Manuel Astorga, la actriz y música Sigrid Alegría, el locutor Rodrigo González (“Pelao”), la Miss Universo Fátima Bosch, la soprano Verónica Villarroel, el cantante italiano Matteo Bocelli y los exponentes urbanos Pablo Chill-E y Milo J.
Expectativa por Brenda, la voz ecuatoriana
Uno de los momentos más esperados será la presentación de Brenda, quien representará a Ecuador en la competencia folclórica con la canción Capullito.
Su participación genera especial interés en el público latinoamericano por la propuesta que combina raíces tradicionales con una identidad contemporánea, una fórmula que podría conectar con el exigente “Monstruo” de la Quinta Vergara.
La artista ha confesado sentir entusiasmo y nervios previos a su debut, mientras sus seguidores aguardan un show que podría convertirse en uno de los momentos más simbólicos del festival.
Viña 2026: una semana clave para la música latina
El Festival de Viña del Mar 2026 se extenderá durante varios días con una programación que mezcla conciertos internacionales, competencias musicales y humor en vivo, reafirmando su posición como uno de los eventos culturales más influyentes de América Latina.
Con una apertura cargada de identidad y memoria, el certamen ya puso en marcha una nueva edición que promete noches inolvidables bajo las estrellas del Pacífico.