Con la misma garra con la que defendía en la cancha, el esmeraldeño luchó hasta el último minuto en la cocina, demostrando técnica, creatividad y una identidad culinaria que conquistó al jurado.
Un menú con identidad y sabor a raíces
‘El Elegante’ brilló con un menú de tres tiempos que rindió homenaje a sus raíces esmeraldeñas y a su historia personal, una propuesta que terminó por enamorar a los chefs Jorge Rausch, Irene González y Cecilia Cedeño.
La experiencia inició con una entrada inspirada en el manglar: uña de cangrejo apanada con maduro y miel de chipotle ahumada.
El plato fuerte elevó los sabores del Pacífico con un ensumacao fusión que combinó langosta, mariscos y una base intensa de coco, maní y jengibre.
Y para el cierre, dejó huella con un sofisticado postre: panna cotta de maracuyá con falso caviar de panela, limoncillo, cardamomo, gelificación de açaí y crumble de coco.
“Mueve los hombritos”: el sello del campeón

Durante los 120 minutos de la final, Erazo no estuvo solo. Desde el balcón, sus excompañeros lo alentaron sin parar, coreando su ya icónico grito:
«Mueve los hombritos, mueve los hombritos que hoy gana Frickson».
Ese carisma, sumado a su liderazgo y disciplina, lo convirtió en uno de los participantes más queridos de la temporada. Su característico baile de los “hombritos” terminó siendo su sello personal frente a millones de espectadores.
💛 Más que cocina: una historia de superación
A lo largo del reality, Frickson Erazo no solo destacó por sus platos, sino por la conexión emocional con el público. Su cocina, inspirada en los sabores de su infancia y sus raíces familiares, fue clave para llevarse el título.
La gran final estuvo marcada por la nostalgia, los recuerdos y el reconocimiento a una temporada que mantuvo en vilo a la audiencia durante meses.
